7 plantas de interior que recomendamos

cuidados plantas de interior

Después de un duro día de trabajo y estrés, no hay nada mejor que poder relajarse en casa. Para lograrlo, el ambiente y la decoración de nuestro hogar tienen que transmitir paz y tranquilidad, y una de las mejores formas de lograrlo es darle protagonismo a las plantas de interior en las diferentes estancias.

Las plantas son seres vivos que contribuyen a renovar el aire dentro de casa, aportan frescura y dotan a cualquier rincón de una mayor belleza. Incluso cuando no les prestamos atención, ellas “trabajan” para mejorar nuestro bienestar físico y mental.

Cada vez hay más estudios científicos que hablan de las bondades de tener plantas dentro de casa, puesto que nos aportan un ambiente más agradable en el que vivir y trabajar. Y se ha demostrado que las plantas interiores contribuyen a reducir los niveles de estrés, mejoran la concentración y estimulan la creatividad.

Si estás pensando en poner una planta en casa, aquí tienes siete variedades que aportarán un toque natural a tu hogar y que, además, resultan muy sencillas de cuidar.

Sansevieria: de las plantas de interior más sencillas de mantener

Si no te sobrevive ninguna planta, no te preocupes, te aseguramos que esta sí. Y que tampoco te asuste su complicado nombre, porque es más conocida como “lengua de suegra” o “espada de San Jorge”.

Esta planta de interior se ha ganado un puesto destacado en el corazón de aquellos que ya se habían dado por vencidos a la hora de tener plantas en casa. Su mayor fortaleza es que es extremadamente robusta, y puede sobrevivir prácticamente a todo.

No es exigente con la luz ni con el riego. De hecho, requiere tan pocos cuidados que hasta es posible de que te olvides de que la tienes en casa. Pero, aunque no seas consciente de ella, notarás sus beneficios, porque tiene una buena capacidad de purificar el aire

Se encarga de absorber toxinas y liberar oxígeno durante la noche, así que mantendrá tu casa en buenas condiciones de salubridad. De hecho, hay estudios que hablan de que puede eliminar del aire partículas nocivas como el formaldehído o el benceno.

Para que esté lo más bonita posible, ponla en una maceta que tenga un buen drenaje, ya que el exceso de agua puede pudrir sus raíces. Riégala (sin abusar) cada dos semanas durante el verano, en invierno bastará con una vez por mes. 

Mejor si la pones en un lugar en el que reciba luz solar indirecta, y procura que no esté recibiendo luz solar directa durante mucho tiempo, ya que esto podría dañar sus hojas.

Pata de elefante

La Beaucarnea recurvata es una de esas plantas de interior vistosas que se pueden adaptar a diferentes entornos y que apenas necesita cuidados para lucir espectacular. Con un tronco grueso en la base que se va estrechando a medida que sube hacia la zona de las hojas, puede llegar a alcanzar una gran longitud, pero en una maceta su crecimiento es lento y no supondrá un problema.

La pata de elefante es muy apreciada por su belleza, pero también porque es resistente y puede sobrevivir en condiciones adversas. Es más, es una buena elección para aquellos que no tienen demasiada experiencia en el cuidado de plantas. 

Como ocurría con la lengua de suegra, esta planta tiene una gran capacidad para mejora la calidad del aire. Se encarga de absorber el dióxido de carbono y liberar oxígeno, y opera como un filtro natural, dejando el ambiente libre de sustancias nocivas. 

Para tener una pata de elefante bonita plántala en una maceta con un buen drenaje y colócala en un lugar en el que reciba luz brillante indirecta. 

Esta planta aguanta muy bien la sequía, pero no es necesario forzar su resistencia. Riégala cuando veas que la capa superior de la tierra está totalmente seca, y evita el encharcamiento para no dañar las raíces.

Aloe Vera: un clásico de las plantas de interior

Conocido por sus múltiples propiedades para el cuidado de la piel y la salud, el Aloe Vera resulta ser también una estupenda elección cuando se trata de plantas para decorar nuestro hogar que no necesitan mucha atención.

Como todas las variedades que hemos visto hasta ahora, el Aloe Vera se encarga de limpiar el aire y eliminar toxinas y sustancias contaminantes. Además, sus hojas carnosas de un bonito verde le aportan un toque de frescura y vitalidad a todos los espacios.

Estamos, quizá, ante una de las plantas más fáciles de mantener. Coloca la maceta en un lugar en el que reciba una gran cantidad de luz solar indirecta, pero no la expongas al sol directo durante mucho tiempo o se quemarán sus hojas.

El Aloe Vera es una suculenta que acumula el agua en sus hojas, así que la falta de riego no es un problema. Riega de manera muy moderada y sin llegar a encharcar la planta para que no se pudran sus raíces. Además, asegúrate de utilizar un sustrato que drene bien.

Palma de salón

La palma de salón es justo lo que parece: una palmera. Con la particularidad de que se ha adaptado su tamaño a una versión que es manejable para tenerla en casa. 

Se trata de una planta muy decorativa que siempre llama la atención por sus tallos alargados de hojas verdes y arqueadas que recuerdan a las plumas. Es mirarla y trasladarnos de lleno al trópico, pero sin necesidad de salir de casa.

Esta es una planta que encaja bien en diferentes estilos decorativos y que, como otras plantas de interior, es una gran aliada a la hora de purificar el aire. Es más, cuanto más crece más se incrementa su capacidad de filtrar el aire y eliminar toxinas de él. 

La palma de salón necesita estar en un lugar en el que reciba luz solar de manera indirecta, ya que sus hojas son delicadas y se pueden llegar a quemar si el sol les da de lleno. Su suelo debe estar siempre ligeramente húmero, así que toca regarla cuando el suelo esté casi seco, no hay que dejar que se seque por completo.

Es una planta a la que le gusta la humedad, por lo que no es mala idea pulverizar sus hojas con agua de forma ocasional, especialmente durante el verano.

Poto

No se puede hablar de plantas de interior sin hacer referencia al poto. Esta variedad es todo un clásico en los hogares españoles, y cuando está bien cuidada puede alcanzar grandes dimensiones.

El poto es una planta de belleza exhuberante que cautiva con sus grandes hojas de diferentes tonos de verde y amarillo. También conocida como hiedra de la suerte, estamos ante una planta de interior que puede convertir cualquier espacio en un auténtico vergel en tan solo unos segundos, lo que tardamos en localizar el mejor lugar para colocar la maceta.

Además, es extremadamente versátil. Puedes dejar que crezca en torno a un tutor y se convierta en una planta grande y frondosa, o permitir que crezca libremente como planta colgante.

Si por algo es famoso el poto es por su resistencia. Colócalo en un lugar iluminado, pero evitando que reciba luz solar directa, y recuerda regar de forma habitual, para que la capa superior del suelo nunca esté del todo seca. 

Violeta africana

Si algo diferencia a la violeta africana de las plantas de interior que hemos visto hasta ahora, son sus preciosas y pequeñas flores, que le dan un toque natural y delicado a cualquier rincón de tu casa.

Esta variedad florece durante todo el año y está disponible en una amplia variedad de colores en sus flores. Pero, además de por su belleza, esta planta destaca porque es fácil de cuidar y mantenerla en óptimas condiciones no es un reto muy complicado.

Hay que evitar exponerla a corrientes de aire y a temperaturas demasiado altas. Además, es importante asegurarse de que el sustrato está siempre ligeramente húmedo, pero sin llegar a estar encharcado, para no estropear sus raíces. De hecho, la mejor forma de regarla es por capilaridad, colocando agua en el plato de drenaje.

Es una planta a la que le viene bien la humedad ambiental, así que se pueden rociar sus hojas con agua de forma periódica.

Cinta

La cinta o malamadre es una planta de interior clásica que nunca pasa de moda. Despierta tanto interés que incluso la NASA la ha estudiado, y ha llegado a la conclusión de que es altamente efectiva cuando se trata de eliminar sustancias químicas nocivas del aire. Con ella, mantienes tu hogar a salvo del efecto del benceno, el formaldehído y el monóxido de carbono. 

Es una planta bonita, resistente y muy fácil de cuidar. Coloca la maceta en un lugar en el que reciba bastante luz solar indirecta, y procura que su sustrato esté ligeramente húmedo, pero no la encharques. Con regarla una vez por semana suele ser más que suficiente. En épocas de calor puedes pulverizar sus hojas con agua para aportarle humedad.

La cinta produce “hijos” en forma de pequeñas plantas colgantes. Puedes retirarlos y ponerlos en agua para qué echen raíces y así tendrás una nueva planta.

Las plantas de interior le añaden un toque natural y hogareño a tu casa, así que no deberían faltar en tu decoración. Cualquiera de estas siete variedades te dará buenos resultados y no te demandará muchos cuidados.

Share
Pin
Tweet