7 árboles para jardín con poca raíz, que recomendamos

arboles para jardines

Los árboles para jardín son una estupenda idea para disfrutar de una sombra natural y de mayor intimidad. Pero las raíces pueden convertirse en un problema con el paso de los años. Por eso, lo mejor en estos casos es escoger variedades de poca raíz.

Para disfrutar de un jardín bonito y lleno de vitalidad no hace falta elegir variedades de árboles de gran tamaño, porque las raíces de estos suelen ser bastante extensas. Existen árboles de corte más pequeño, que aportan belleza y convierten el espacio abierto de tu casa en un lugar coqueto y acogedor. 

Además, los árboles de poca raíz son fáciles de adaptar a espacios pequeños, y aportan sombra sin poner en riesgo la estructura del jardín. Descubre con nosotros siete variedades diferentes que convertirán tu casa en un lugar único del que no querrás salir.

Árbol de Judas

Este árbol de origen mediterráneo ha conquistado el mundo por su belleza, que es todavía mayor cuando florece durante la primavera. Es un árbol de porte pequeño, uno de esos árboles para jardín que resultan ideales en espacios no muy grandes. Sin embargo, para disfrutar de toda su exuberancia, hay que aplicar unos cuidados muy concretos.

Se recomienda plantarlo en un suelo fértil y drenado, para que no se encharquen las raíces. Aunque le gusta el sol, es mejor que su ubicación esté parcialmente sombreada. Con unas seis horas de luz solar directa es más que suficiente para poder observar su espectacular floración.

Durante los primeros años el riego debe ser regular, para que las raíces se estabilicen. Después, es perfectamente capaz de aguantar épocas de sequía. Lo que debemos evitar en todo caso es un riego excesivo.

Este no es un árbol que requiera de una poda intensiva, pero sí se recomienda ir dándole forma durante sus primeros años, para que las ramas ganen en solidez. Después, bastará con podar durante la primavera, una vez que haya pasado la floración, para eliminar las ramas que puedan estar dañadas.

Árbol del amor: de los más destacados árboles para jardín

Con este bonito nombre, el árbol del amor es capaz de conquistar el corazón de los amantes de la naturaleza y de la jardinería. Su apodo no es una casualidad, y se debe a que esta variedad tiene una belleza única y se considera que simboliza la conexión y el amor.

Estamos hablando de un árbol caducifolio que pierde sus hojas en otoño, pero que durante la primera, antes de que las hojas empiecen a rebrotar, nos sorprende con unas preciosas flores rosas o púrpuras. A medida que avanza el verano, sus hojas van tomando un tono verde brillante y una forma que nos recuerda a un corazón.

A este árbol le encanta el sol. Es más, para crecer bonito necesita un mínimo de seis horas de sol directas al día. Y lucirá mucho mejor aspecto si está en un suelo fértil y bien drenado, lo suficiente como para que sus raíces no se encharquen. 

Como es habitual en muchos de estos árboles de porte más pequeño, durante los primeros años el riego debe ser más abundante para conseguir que asiente sus raíces. Después, el riego puede ser bastante más esporádico, ya que esta variedad es resistente a las sequías.

Tras la floración, es aconsejable llevar a cabo una poda para darle forma a la copa y promover el crecimiento saludable. Pero no hay que hacer podas drásticas, puesto que esto podría afectar a la floración del año siguiente.

Árbol de papel

El Melaleuca quinquenervia o árbol de papel es una especie originaria de Australia que se ha popularizado a nivel mundial por su belleza ornamental. Su denominación le viene de su corteza, que tiene una característica muy destacable, puesto que su textura es similar a la del papel y se desprende en capas delgadas y suaves. Debajo de ella podemos observar diferentes tonos que van del crema al rosa pálido.

Si decides plantarlo en casa, controla su tamaño, porque estamos hablando de uno de los árboles para jardín más grandes. Aunque sus raíces sean comedidas, puede llegar a elevarse hasta los 15 metros de longitud.

El árbol de papel necesita un espacio amplio en el que poder crecer, y prefiere hacerlo en un lugar soleado. Durante sus primeros años de vida el suelo debe estar siempre ligeramente húmedo, pero en ningún caso hay que regar en exceso. Cuando ya está establecido, aguanta las sequías de forma moderada, así que hay que tener precaución para que no se seque. 

Este árbol no requiere una poda generalizada. Basta con hacer una poda ligera para darle forma y retirar ramas muertas o enfermas. Lo que sí tendrás que hacer es protegerlo durante los meses más fríos, porque no aguanta las heladas severas.

Árbol de coral

En cuanto veas la forma de sus flores entenderás perfectamente de dónde le viene el nombre a este árbol, que resulta ser uno de los árboles para jardín más bonitos y llamativos. No solo por sus flores, también por su espectacular follaje.

Originario de América del Sur, puede llegar a medir entre cuatro y seis metros de longitud si tiene espacio suficiente para crecer. Por lo que respecta a sus flores, su color puede variar desde el rojo intenso hasta un rosa suave y, gracias a sus grandes hojas, aporta un toque tropical y fresco al jardín.

Para que crezca bonito y frondoso, este árbol necesita tener espacio y recibir un mínimo de seis horas de luz solar directa cada día. Pero también es conveniente que la ubicación esté a salvo de corrientes de aire, puesto que sus ramas son frágiles.

Crece mejor en suelos drenados que tengan una buena capacidad de retención de humedad. Su riego debe ser moderado, porque esta variedad no tolera bien ni las sequías ni el exceso de agua. Se recomienda regar profundamente y esperar a que el suelo esté seco del todo antes de repetir la operación.

Para mantener su forma y controlar su tamaño, es necesario hacer podas ligeras y regulares, que se llevan a cabo al final del invierno o a principios de la primavera, antes de que empiece a crecer de nuevo.

Árbol de la seda: árboles de jardín que seguro que has visto en tu ciudad

Esta especie exótica originaria de Asia destaca por su elegancia y su belleza. Es un árbol que puede alcanzar entre seis y 12 metros de altura, y no es extraño verlo en los parques de algunas ciudades.

De hoja caduca, su copa tiene una particular forma de sombrilla formada a base de hojas bipinnadas, que se componen de numerosos folíolos. Esta especie florece en verano y da unas bonitas flores de color blanco o rosa claro, que recuerdan a pompones y, además, son perfectas para atraer a polinizadores como las abejas y las mariposas.

Aunque puede adaptarse a climas algo más fríos, el árbol de la seda crece mejor en lugares cálidos y en los que reciba un buena dosis de luz solar directa cada día. Por lo que se refiere al suelo, el que mejor le va es uno que esté bien drenado y sea ligeramente ácido.

Como los anteriores, requiere un riego más intenso durante los primeros años, y después se puede espaciar la frecuencia con la que se le aporta agua. Para mantener su forma y controlar su crecimiento, la poda debe hacerse en primavera, antes de que rebroten las hojas y aparezcan las flores.

Árbol de Júpiter

Con solo echarle un vistazo a esta variedad de árboles para jardín, ya podemos imaginar que estamos ante una variedad de origen tropical. El árbol de Júpiter es originario de las selvas de América del Sur, donde llega a alcanzar un gran tamaño, aunque si lo plantas en tu jardín seguro que su crecimiento es mucho más comedido.

Esta especie destaca por ser muy robusta y longeva, pero requiere unos cuidados especiales para desplegar toda su belleza. Para empezar, necesita de un ambiente cálido y húmedo, y su suelo tiene que tener humedad de forma constante, aunque no hay que llegar a encharcarlo.

En su temporada de crecimiento (primavera y verano) es aconsejable aportarle un fertilizante que sea rico en nutrientes. Además, hay que revisarlo de forma periódica porque es propenso a plagas de ácaros, cochinillas y pulgones.

Árbol de manzana enano

Las variedades frutales también son una buena opción para tu jardín. En este caso, te recomendamos el árbol de manzana enano o árbol de manzana de patio. Como imaginarás, es un manzano, pero de un tamaño mucho más compacto de lo que suele ser habitual. Eso sí, sus manzanas están tan buenas como las de la variedad de tamaño normal.

Este árbol necesita un lugar soleado para crecer, donde reciba un mínimo de seis horas de luz directa al día. Para un buen crecimiento, su suelo debe tener un drenaje adecuado y estar enriquecido con materia orgánica que le aporte un extra de nutrientes.

Durante las primeras semanas tras la plantación hay que regar regularmente. Después, bastará con hacerlo una vez a la semana, o cuando aprecies que el suelo está seco en las primeras capas. 

Para mantener su forma enana, poda periódicamente para eliminar las ramas enfermas y acaba con las ramas cruzadas o entrelazadas, para garantizar una buena circulación del aire y mejor entrada de luz.

Estos árboles para jardín te permitirán disfrutar de sombra y belleza, incluso de fruta fresca. Dales los cuidados que necesitan y estarán junto a ti toda una vida.

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