8 árboles de sombra que no ensucien

Todos nos hemos sentido molestos cuando estamos bajo un árbol que deja caer multitud de ramas, hojas y frutos que ensucian, por ejemplo en las zonas de picnic o cuando dejamos el coche aparcado a la sombra. 

Si bien es cierto que no existe ninguna planta que no ensucia en absoluto, es cierto que hay otras que ensucian lo mínimo. Siempre van a caer ramitas, flores o frutos que van a depositarse en el suelo o sobre los objetos que haya alrededor del árbol. 

Sin embargo, aunque hay algunas que ensucian poco, existen otros tipos de plantas cuyas flores, frutos y hojas se descomponen de una manera muy exagerada y dejan un residuo pegajoso alrededor de las mismas. 

Asimismo, hay que aclarar que los árboles de hoja caduca ensucian bastante más que los de hoja perenne en determinadas épocas del año, aunque en realidad todos pierden y renuevan las hojas a lo largo del año. 

Es por ello, que en este artículo te vamos a dar una lista para facilitarte los 8 tipos de árboles de sombra que no ensucian. Así, si estás pensando en plantar un árbol que de cierta sombra a tu jardín, te aconsejamos tomar nota. 

1. Morera (Morus alba)

Es posible que te suene si alguna vez has tenido gusanos de seda en casa, ya que este árbol es lo único que estos comen. Es un árbol originario de Asia que puede alcanzar grandes dimensiones, ya que si no se poda, puede llegar hasta los 15 metros de altura. 

Por lo tanto, es un árbol con una gran copa que se llena completamente de hojas a partir de primavera y que puede dar mucha sombra sin ensuciar demasiado, pese a que sus frutos pueden hacerlo cuando se desprenden unas semanas al año. 

Es un árbol “todoterreno” que aguanta todo tipo de temperaturas, por lo que se ha extendido por todo el mundo con gran facilidad y se ha adaptado a los distintos climas templados, aunque tiende más a climas cálidos.  El abanico de temperaturas que puede soportar es bastante amplio y oscila entre los 15ºC y los 40ºC. 

Son árboles que soportan bien ser plantados en cualquier jardín y son bastante resistentes a la sequía y a la falta de riego. No obstante, la tierra debe estar húmeda para garantizar las condiciones más óptimas y también debe ser podado de vez en cuando para controlar su altura. 

2. Olmo (Ulmus minor)

Los olmos son plantas originarias de Europa, Asia y América que también viven en climas templados y si las temperaturas son adecuadas, se pueden teñir sus hojas de un color rojo o amarillo característico.

Son árboles que se pueden desarrollar en todo tipo de suelos, excepto en los arenosos y además pueden sobrevivir moderadamente en ciertos climas, aunque no en los tropicales, ya que son árboles caducos. 

Son árboles que deben podarse, ya que, según la especie, pueden llegar a crecer hasta una altura que puede oscilar entre los 10 y los 30 metros. Por ello, si dispones de poco espacio en tu terreno, debes mantenerlos controlados. 

Así, vemos que tienen grandes copas que te pueden ayudar a proporcionar grandes zonas de sombra en tu jardín. Además, no suelen ensuciar demasiado ni dejar residuos difíciles de limpiar. 

Deben estar expuestos al sol de manera directa y deben regarse de vez en cuando. En verano lo deberías regar de dos a cuatro veces semanales si el suelo está muy seco y en invierno con un par de veces al mes sería suficiente. Por ello, son árboles que no requieren demasiados cuidados.

3. Árbol del amor (Cercis siliquastrum)

Este árbol se conoce como el árbol del amor debido a que sus hojas tienen forma de corazón y sus flores son de color rosa intenso. Es originario del Sur de Europa y Asia y florece cada año en primavera y en verano. Es una planta que se suele utilizar para dar sombra en zonas ajardinadas sin que genere demasiados residuos que requieran una limpieza compleja. 

Es una especie vegetal que prefiere los climas cálidos, pero que puede aguantar temperaturas relativamente bajas, hasta los -10ºC. Además, es bastante resistente a la sequía, lo que no quiere decir que no debamos regarlo. 

De hecho, conviene que el suelo en el que vive esté húmedo pero no encharcado y debe recibir luz solar de manera continua. 

4. Castaño de Indias rojo (Aesculus x carnea)

Este es un árbol grande y majestuoso, lleno de hojas palmeadas y anchas de color verde intenso. Se suele encontrar en distintas zonas de clima templado y florece en primavera con unas vistosas flores blancas.

En cuanto a su origen, este es originario de distintas zonas de la Europa del Este y puede llegar a crecer hasta unos 30 metros de altura.

Es una especie que debe situarse siempre en exteriores, por lo que tu jardín es una buena opción para ello. Además aportará gran cantidad de sombra, ya que su copa puede llegar a hacerse enorme. 

Necesita recibir la luz solar a lo largo de todo el día y soporta un amplio rango de temperaturas comprendidas entre los -17ºC y los 35 ºC. Además, en cuanto al riesgo, es cierto que requiere cuidados constantes, ya que no soporta la sequía, por lo que se ha de humedecer frecuentemente. 

5. Naranjo (Citrus x sinensis)

Los naranjos son unos árboles que tienen su origen en India, Pakistán y el sureste de China. Son árboles con una gran copa que pueden llegar a crecer hasta los 5 metros de altura y tienen fama de ser muy aromáticos, tanto por el olor de sus flores conocidas como azahar, como el aroma de sus frutos, las naranjas.

Por ello, este es otro de los árboles que recomendamos para aportar sombra sin que resulten demasiado sucios a lo largo de todo el año. Como mucho, los residuos que dejan son el propio fruto y algunas hojas, pero estos pueden ser retirados con facilidad. 

A este tipo de árboles el clima cálido les viene bien. Al ser una especie subtropical, prefiere climas en los que las variaciones térmicas entre el verano y el invierno no son demasiado notables. Así, encuentra un clima especialmente favorable en los países del área mediterránea. Además, es poco resistente al frío, por lo que no suele sobrevivir por debajo de los -5ºC. 

Es por ello que si quieres plantar este tipo de planta, primero debes revisar la variación térmica que existe en tu zona. Ya que, si hace mucho frío durante varios meses, no deberías apostar por esta especie. 

En cuanto a los cuidados, es un árbol que necesita mucho sol y temperaturas alrededor de los 20ºC – 25ºC. De esta manera puede crecer y producir flores sin problemas. Y, en cuanto al riego, necesita humedad constante en verano, pero asegúrate de que el terreno no debe encharcarse. En invierno se riega un par de veces al mes. 

6. El Magnolio (Magnolia grandiflora)

A este árbol se le conoce con el sobrenombre de “el rey del jardín” por la espectacularidad de su floración. Es originario de Estados Unidos y suele crecer en zonas forestales ligeramente pantanosas o cercanas a la costa formando bosques. 

Es una planta que se puede hacer muy grande, llegando a crecer hasta los 30 metros de altura en su hábitat natural mientras que su crecimiento se detiene si lo plantamos en una maceta.

Además, es un árbol cuya copa es apreciada para arrojar sombra en exteriores y jardines, especialmente desde finales de primavera hasta mediados de otoño. Para controlar su crecimiento, deberemos podarlo varias veces al año. 

Las magnolias son el elemento que mejor los caracteriza. Son unas flores grandes y aromáticas que pueden mostrarse de distintos colores dependiendo de la variedad. Pueden ser blancas, de tono crema, rosa o morado. 

Como hemos dicho, este árbol crece en zonas ligeramente pantanosas o cercanas a la costa, por lo que necesita suelos que estén siempre un poco húmedos, pero sin encharcarse. Además, debe ubicarse en un lugar donde reciba luz solar de manera directa y en zonas de clima cálido. Por ello, deberemos protegerlo del frío y de las heladas, sobre todo durante los primeros años de vida.

7. Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia)

Es una planta arbórea originaria de Asia que es de hoja perenne y que puede alcanzar los 10 metros de altura en campo abierto si las condiciones son óptimas. A simple vista es similar a un olivo, ya que sus hojas son alargadas y de color verde plateado y sus frutos son muy parecidos a las olivas. 

Es un árbol que crece bastante y forma una gran copa que aporta sombra durante todo el año. Por eso es apreciado para ubicarlo en jardines o en la vía pública, tanto en calles y plazas como en parques y colegios. Además, debe podarse al menos una vez al año para controlar el crecimiento de sus ramas. 

Este tipo de plantas necesitan una alta exposición solar y prefieren climas cálidos a templados, aunque pueden sobrevivir también en climas fríos. Debe regarse moderadamente durante todo el año, aunque requiere varios riegos a la semana durante el verano. 

8. Cornejo (Cornus kousa)

Se trata de un árbol originario de Japón que se caracteriza por poseer unas grandes hojas verdes y unas flores llamativas de color blanco que le dan el aspecto de estar cubierto de nieve cuando lo vemos a cierta distancia. En algunos tipos de cornejos ocurre que sus hojas se vuelven de color rojo, anaranjado o moradas cuando llega el otoño.

Puede llegar a medir doce metros de altura y sus ramas se extienden formando una gran copa sobre su tronco, proporcionando sombra. Ya que, como hemos dicho, sus hojas son de gran tamaño. 

Esta especie prefiere ambientes más bien frescos y con una elevada humedad relativa. Es por ello que es un árbol que no soporta las altas temperaturas. Por lo que deberías plantarlo en tu jardín si tu zona es más bien fría. Sin embargo, si en el lugar donde vives, hace calor en verano, este árbol no resistirá las temperaturas.

Además, requiere de exposición al sol de manera constante, ya sea de forma directa o indirecta. De lo contrario, puede ralentizar su crecimiento y tener un aspecto triste o enfermizo. Así pues, tampoco necesita demasiados cuidados en cuanto al riego, ya que sobrevive con poca agua. 

9. Arce negundo (Acer negundo)

El arce negundo es un árbol originario del norte y del centro de América con gran capacidad de adaptación a los diferentes climas. Es un árbol de gran tamaño en estado salvaje, ya que puede crecer hasta los 25 metros de altura.

Debido a su gran copa y a sus grandes hojas no es difícil verlo decorando las calles de algunas ciudades y jardines, ya que aporta una valiosa sombra a su alrededor sin ensuciar demasiado. Además, como es una especie que crece tanto, es conveniente podarlo en invierno, cada dos años. 

Aunque prefiere los climas templados, puede llegar a resistir al frío y a las altas temperaturas, lo que le convierte en un árbol muy resistente para gran cantidad de regiones climáticas. Florece en primavera, entre los meses de marzo y abril.

Puede sobrevivir tanto con poca luz, en las largas temporadas invernales de días lluviosos y nublados, como con exposición directa al sol. Prefiere los suelos húmedos, aunque tampoco se resiente demasiado en suelos encharcados o inundados. 

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