Qué plantar en enero

Enero es el primer mes, tal vez el más frío del año, en el que suele nevar en muchas partes de nuestro país y sopla el viento frío del norte. A priori, puede parecer que es una mala temporada para plantar y cosechar algunas plantas. Aunque es cierto que ciertos tipos de hortalizas se pueden sembrar o cosechar durante los días más fríos. 

Ten en cuenta que hay algunas hortalizas que deben plantarse durante este gélido mes para poder estar listas para ser cosechadas entre finales de la primavera y principios del verano. 

Por eso, en este artículo te vamos a decir qué debes plantar y cosechar en enero, atendiendo a las características de las propias hortalizas. Ya que muchas de ellas no son capaces de resistir todo tipo de temperaturas ni deben plantarse en las mismas épocas del año.  

Qué hortalizas plantar en enero

Lo primero que debes saber antes de empezar a plantar nada, es averiguar qué plantas son las que mejor resisten el frío y los fuertes vientos. También deberemos tomar algunas precauciones para proteger o cubrir este tipo de vegetales de las inclemencias climatológicas. 

Además, debes saber que no debes regar demasiado este tipo de vegetales durante este mes, ya que al terreno le cuesta más secarse. Aun así, son muy pocas las que pueden resistir este mes, pero entre ellas están las siguientes:

La lechuga (Lactuca sativa)

La lechuga es una planta anual de la familia asteraceae que se considera originaria de Europa y Asia. Se caracteriza por tener unas grandes hojas de color verde claro y por utilizarse para realizar recetas de cocina en crudo o cocinada. Existen varios tipos de lechugas.

Por ejemplo, la lechuga iceberg tiene gran capacidad de adaptación a un rango bastante grande de temperaturas, aunque prefiere las zonas frías en las que existe una diferenciación clara entre el día y la noche. 

No obstante, si se da aviso de temperaturas extremadamente frías o de heladas, conviene que tomes precauciones y cubras la plantación con una lona. 

La lechuga hoja de roble, por su parte, soporta un rango bastante amplio de temperaturas, por lo que puede llegar a sobrevivir a temperaturas bajas por debajo de 5ºC. Sin embargo, si hay heladas, como hemos dicho en el caso anterior, debes tomar precauciones. 

Puede tardar entre 30 y 60 días en crecer, por lo que se considera de crecimiento medio. Así, si se siembran en enero, pueden estar listas para ser recolectadas a finales de febrero o principios de marzo. 

1. Cebolla blanca (Allium cepa)

Se trata de una planta herbácea de la familia de los ajos, los puerros y del cebollino que es originaria de Asia central y de la zona mediterránea. Se caracteriza por formar bulbos comestibles de un fuerte sabor picante de color blanco envueltos por una serie de capas. 

La cebolla blanca, por su parte, es un tipo de cebolla que requiere frío para desarrollarse durante las primeras fases de crecimiento. Se pueden plantar bastante juntas para mitigar ligeramente los efectos del viento y de las heladas. 

Ten en cuenta que las cebollas deben crecer en un suelo ligeramente húmedo pero que no llegue a estar encharcado. Si esto sucede, se pueden empezar a pudrir. Además, se deben eliminar las malas hierbas para evitar que estas absorban los nutrientes del suelo que las cebollas necesitan.

Es un cultivo de crecimiento medio, que puede tardar entre 4 y 6 meses en estar listo para la cosecha. Es por ello por lo que se siembra durante dos temporadas al año. Por ello es que, si lo plantas en enero, puede que esté listo para la cosecha a mediados de primavera e incluso a las puertas de la temporada de verano. 

2. Zanahorias (Daucus carota)

Es un tipo de hortaliza que se utiliza para realizar todo tipo de recetas y que se considera uno de los alimentos básicos. La parte que se utiliza es la raíz, y esta suele ser alargada y cuasi triangular de un color naranja intenso. Aunque existen zanahorias de otros colores.

Son hortalizas originarias de la zona mediterránea y de Asia que pueden cultivarse prácticamente durante cualquier época o estación del año. Por ello, son indicadas para cultivarse en invierno, especialmente en aquellas zonas donde los inviernos no son especialmente crudos. 

Pueden llegar a vivir debajo de los -5 ºC, aunque deben protegerse de las heladas. Requieren un riego por goteo que deje la tierra ligeramente húmeda sin producir encharcamientos.

Son de crecimiento más bien rápido, ya que pueden tardar en crecer entre un mes y mes y medio. Por eso, si las cultivas en enero, pueden estar listas para la cosecha de finales de febrero o principios de marzo. 

3. Guisantes (Pisum sativum)

Los guisantes son plantas herbáceas de la familia de las leguminosas. Se caracteriza por ser más o menos trepadora y por dar unos pequeños frutos estéricos de color verde intenso que crecen en el interior de unas vainas. Es propia de la cuenca mediterránea, aunque hoy en día se encuentra muy extendida en todo el mundo.

Es un tipo de vegetal que se suele plantar en invierno debido a que es de los pocos que puede soportar temperaturas relativamente frías. Como ocurre con las zanahorias, lo mejor es plantarlos en una zona donde las temperaturas en invierno no sean demasiado extremas. 

Requiere suelos ligeros y un poco húmedos y, como muchas otras plantas, no tolera bien los suelos encharcados. Debe regarse con mayor abundancia y frecuencia durante la plantación para que germinen las semillas. Luego, se debe dejar más espacio entre cada riego. 

Su crecimiento es ligeramente lento, ya que puede llegar a tardar casi los tres meses en estar lista para la cosecha. Así que, si las plantamos en enero, los guisantes estarán listos para ser recolectados en marzo o abril.

4. El ajo (Allium sativum)

Es una planta perenne y bulbosa de la misma familia que el puerro, el cebollino y la cebolla. Tiene origen en las zonas desérticas del desierto del Sahara, en África. Se caracteriza por formar un bulbo del que salen unos tallos. Estos bulbos se dividen en varias secciones que se conocen con el nombre de “dientes de ajo”.

Es uno de los cultivos más sencillos de cuidar y su siembra requiere temperaturas bastante frías. Entre noviembre y diciembre es el momento ideal para hacerlo, aunque también se pueden plantar en enero, febrero y marzo para cosechar a principios del verano. 

No suelen requerir mucho riego si llueve de manera habitual. Si el campo se encharca, la producción se puede ver seriamente afectada. Por tanto, deberás tener cuidado y mantener la tierra con unos niveles óptimos de humedad. 

Qué cosechar en enero

Aquí entran todas las plantas que han sido plantadas de forma tardía en el año, por ejemplo desde finales del verano hasta mediados de otoño. Deben ser plantas que requieren temperaturas templadas para crecer, pero que, cuando se desarrollen completamente, soporten las bajas temperaturas e incluso heladas. Por ello, deben estar listas para la cosecha en invierno. 

1. La escarola (Cichorium endivia)

La cichorium endivia es una es una planta herbácea que está emparentada con las asteráceas, por lo que es un tipo de endivia. Se caracteriza por tener una forma similar a la lechuga, pero con las hojas más rizadas y de un color verde intenso. 

Aunque son hortalizas que soportan mejor los climas templados, pueden llegar a soportar los -6ºC. Por ello, se deben sembrar en zonas donde la temperatura no suele descender de estos niveles. 

Son vegetales de crecimiento lento, por lo que pueden tardar más de 90 días, por lo que si las plantas en otoño, pueden estar listas para ser recolectadas en enero o febrero. 

2. Las alcachofas (Cynara scolymus)

Se trata de una planta herbácea del género cynara en la familia asteraceae cuyo origen se considera en el norte de África. Es de la familia de los cardos y genera unos frutos de tamaño considerable: las alcachofas. Se reconocen por estar recubiertas de unas hojas duras de color verde que tienen el aspecto de escamas. 

Son hortalizas de temporada de invierno, ya que el frío moderado hace que se desarrollen mejor y más rápido. Además, si se exponen a bajas temperaturas durante las últimas etapas de crecimiento, se vuelven más tiernas y aptas para el consumo. 

Es una especie de crecimiento lento que puede tardar en crecer más de 100 días, es decir, hasta cinco meses desde la siembra y 75 días desde su trasplante al terreno. Por ello, si las hemos plantado en octubre o noviembre, puede que se puedan recolectar en enero. 

3. Las Coles (Brassica oleracea var. capitata)

Es un tipo de vegetal comestible que se lleva utilizando desde la Antigüedad y cuyo uso se ha extendido a lo largo y ancho del planeta. Son de la familia de las crucíferas y se caracterizan por tener las hojas muy anchas y grandes pencas. 

Existen muchos tipos de coles y algunas son más resistentes que otras a las bajas temperaturas. Por ejemplo, el repollo, la col “Huron” o la variedad “Danish Ball” son algunos tipos que soportan bien las heladas. Cuando se desarrollan sus últimas etapas de crecimiento durante el invierno, tienen la peculiaridad de que sus hojas están más apretadas. 

Se suelen plantar a mediados de otoño, ya que tardan entre dos y tres meses en estar listas para la cosecha. Por ello, si se plantan en noviembre o diciembre, pueden estar listas para ser recolectadas en enero o febrero. 

4. Las espinacas (Spinacia oleracea)

Las espinacas son un tipo de cultivo originario de la antigua Persia que es muy conocido por sus hojas comestibles de color verde intenso. Soporta temperaturas bastante bajas, por lo que se suelen cosechar casi durante todo el año, incluyendo los meses de invierno. No obstante, si las temperaturas son demasiado bajas en tu zona, puedes cultivarlas en un invernadero. 

Suelen tardar entre uno y dos meses en estar listas para la cosecha. Por ello, si los plantas en noviembre o diciembre, pueden estar listas para su recolección durante el mes de enero. 

5. El brócoli (Brassica oleracea var. italica)

Es de la familia del repollo, de la col o de la coliflor que se considera originaria de la zona mediterránea y de Próximo Oriente. Se caracteriza por ser una planta que da una gran flor comestible de color verde y cuyo aspecto similar a un arbolito. Se utiliza mucho en el mundo de la gastronomía, aunque tiene bastantes detractores por su fuerte sabor.

Se trata de otra de las hortalizas que soportan bastante bien las bajas temperaturas, especialmente cuando ya están en etapas avanzadas de su crecimiento. Es un tipo de cultivo cuya temporada abarca los meses comprendidos entre noviembre y abril. Aunque pese a todo, es una planta que prefiere los climas templados a los fríos.

Es un vegetal que suele tardar unos tres meses en estar listo para la cosecha. Así que, si lo plantas durante el mes de noviembre, puede estar listo para ser recolectado en enero.

Necesita un riego abundante y constante para mantener la tierra húmeda sin dejar que esté encharcada o demasiado mojada. 

6. El nabo (Brassica rapa)

Es una planta originaria de Europa que produce una raíz comestible muy utilizada en el mundo de la cocina. Tiene una apariencia similar a la de una zanahoria pero de color blanco rosado y de aspecto más rústico.

Es un cultivo que debe sembrarse de dos a tres meses antes de su cosecha. Esta puede tener lugar en invierno, especialmente en zonas donde no se produzcan heladas. Ya que, aunque aguanta temperaturas relativamente frías, no soporta el congelamiento.

Para mantener su cultivo, debe de mantenerse el suelo húmedo, pero sin añadir demasiada cantidad de agua. 

Existen algunas otras hortalizas que también pueden ser plantadas y cosechadas en enero, pero nos hemos centrado en las que se trabaja de manera más frecuente. Esperamos que este artículo te haya servido para comprender que existen algunas verduras que se pueden plantar y cosechar durante el mes más frío del año.

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